18 sept. 2015

Así como cuando uno se siente orgulloso de su trabajo

Si hay algo que me ha enseñado la bibliotecología, es que a la vuelta de la esquina te puede sorprender de formas maravillosas. Y ayer fue una de esas ocasiones.
Desde hace algunas semanas he venido acompañando a los pequeñines de preescolar de nuestra institución mediante la lectura en voz alta. Estos pequeños usuarios siempre se han mostrado muy receptivos con esta actividad y disfrutan en grande cuando interactuamos con los cuentos mediante gestos, sonidos o movimientos.
La sorpresa grande me la llevé cuando, una de las alumnas de preescolar dos, se puso en pie, me miró y me mostró algo que traía en sus manos. Era un pequeño folleto que llevaba por título "Encender la noche", el cual contenía un conjunto de  dibujos realizados por los niños, fruto de la lectura homónima que había llevado a cabo con ellos la semana pasada.
Fue un momento muy especial, En sus pequeños trazos procuraron recrear toda la magia que el libro les había revelado:  las luces de colores, la noche encendida, los grillos y las ranas, los lugares de la casa, incluso una pequeña me dibujó a mi con mis padres y hermanas. No se alcanzan a imaginar el regocijo que este gesto me causó.
No puedo decir que sea un super promotor de lectura, es algo que sigo aprendiendo, pero algo si se, y es que cuando les leemos a los más pequeños,su imaginación se echa a volar y se aporta a su crecimiento intelectual, además de estimular su atención.
Los procesos lectores favorecen a todas las personas, no importa la edad que tengan, y ayudan a fortalecer la mente. Por eso nuevamente les extiendo la invitación a que lean, no solo libros, también revistas, imágenes, el mundo que está a su alrededor, lo que encuentran navegando en Internet,  ya que todo lo que nos rodea es susceptible de ser leído pero traten de hacerlo con ese espíritu de niños que muchos hemos dejado dormir, ese espíritu del asombro, de lo novedoso.
En la lectura tenemos muchas oportunidades de aprender, de generar nuevas ideas y de conocer el pensamiento de los demás, así que adelante, nunca es tarde para tomar conciencia de esta actividad tan gratificante.

2 comentarios:

  1. Genial ese regocijo que le causaron esos niños. Y uno se sorprende con ellos, porque les interesa a ellos más la lectura,(así sea en voz alta e dependientemente de que sea didáctica), que a los jóvenes de la actualidad, porque es aún más cuando uno es joven que debería enriquecer su conocimiento mediante ella, para adquirir vocabulario, léxico y buena comprensión lectora; a los jóvenes les parecerá eso realmente innecesario, porque se centran más en cosas superfluas, cuando en realidad es tan importante para nuestro futuro. En fin, yo sí quiero saber una cosa, ¿por qué quisiste ser bibliotecólogo?
    Saludos.

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  2. Buenos días Madeline y muchas gracias por sus palabras. En un principio, me movió un sentido de curiosidad. Años atrás me relacioné con una amiga que era biblitecóloga a quien le pregunté qué era eso, ya que no conocía nada sobre esa profesión. Cuando pisé las aulas de la universidad por primera vez, mi afán pasó a ser mas desde lo formativo que para el ejercicio profesional, esto es, quería ser universitario y ya, por fortuna mi percepción cambió y me fui enganchando con la carrera, hasta que se volvió parte fundamental en mi proyecto de vida, de ahí que me apasione tanto este universo. Y desde que me gradué sigo aprendiendo cosas cada día,así que ya se podrá imaginar cuan significativo es para mi todos estos detalles que me enamoran cada día más de mi profesión. Un saludo fraterno y gracias por el comentario.

    Cordialmente
    Martín Leonardo Rocha Rincón
    Bibliiotecólogo

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